POEMA 5

...
Valiosos recursos Cristianos

Soneto V



No te toque la noche ni el aire ni la aurora, 

sólo la tierra, la virtud de los racimos, 
las manzanas que crecen oyendo el agua pura, 
el barro y las resinas de tu país fragante. 



Desde Quinchamalí donde hicieron tus ojos 
hasta tus pies creados para mí en la Frontera 
eres la greda oscura que conozco: 
en tus caderas toco de nuevo todo el trigo. 



Tal vez tú no sabías, araucana, 
que cuando antes de amarte me olvidé de tus besos 
mi corazón quedó recordando tu boca, 



y fui como un herido por las calles 
hasta que comprendí que había encontrado, 
amor, mi territorio de besos y volcanes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario